La residencia de Ondara empieza un cierre de personal para evitar contagios hasta la aplicación de la segunda dosis de la vacuna

La residencia de Ondara empieza un cierre de personal para evitar contagios hasta la aplicación de la segunda dosis de la vacuna
  18/01/2021

A la espera de la tan anhelada inmunidad, un grupo de trabajadoras permanecerán en el centro las 24 horas durante dos semanas

La incidencia acumulada de Ondara -actualmente de 1.247,46 casos por 100.000 habitantes- y de toda la comarca ha motivado el personal de la Residencia Virgen María de la Soledad de Ondara a realizar un cierre voluntario en el centro durante dos semanas, permaneciendo allí las 24 horas del día, con el objetivo de impedir que el covid-19 entre en la residencia en estos momentos, que son críticos por la grave situación que se vive en la comarca. A la espera de la administración de la segunda dosis de la vacuna a los residentes y personal, prevista para el 28 o el 30 de enero, un grupo de cinco trabajadoras de la residencia, entre las que se encuentra su directora, Paqui Ferrando, ha decidido, de forma voluntaria, no salir de este centro hasta que se administre la segunda dosis. Después tendrá que pasar una semana más para adquirir la tan anhelada inmunidad, pero para entonces esperan que la incidencia en la comarca ya haya bajado y se pueda volver a la rutina normal.

Así hasta el 30 de enero -la primera dosis de la vacuna la recibieron el pasado 9 de enero-, el personal de la residencia va a quedarse sin salir las 24 horas, dentro de la residencia a excepción del personal de cocina y lavandería, que funcionarán con normalidad pero sin entrar en la residencia. 

La directora ha resaltado que “lo hacemos de forma voluntaria, para preservar la seguridad y la salud de nuestros residentes, y también, para preservar nuestro estado mental". Y se que, según afirma, puesto que afirma "el trabajo físico no pesa tanto como la parte psicológica que hemos tenido desde marzo y que se ha ido complicando mucho", puesto que, aquetes profesionales han estado siempre sufriendo para poder ser ellas, las trabajadoras, las causantes de un posible contagio entre los residentes; un grupo especialmente vulnerable. 

Respecto de esto, el alcalde de Ondara, y presidente del Patronato Virgen María de la Soledad, José Ramiro, ha alabado la decisión del personal del geriátrico ondarenc para asegurar que "es admirable que estas personas, voluntaria y desinteresadamente, opten para permanecer en el centro para cuidar a nuestros mayores y evitar que se contagien". Ramiro ha mostrado su esperanza en que con la llegada de la segunda dosis de la vacuna a la Residencia de Ondara, se supere esta crisis sanitaria sin haber tenido infectados entre los residentes, como hasta ahora.

 

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