A pesar de su dureza, los huesos se rompen

  08/10/2015

??INÉS ROIG (*)

Con los 206 huesos que componen el cuerpo humano y un mundo lleno de obstáculos no es de extrañar que alguno de ellos se rompa en determinadas ocasiones, a pesar de que su resistencia es apreciable. Pero no todos los huesos se fracturan con la misma frecuencia, depende de su ubicación, del tipo de actividad o del traumatismo.

La edad y el sexo son los factores que influyen en la frecuencia de las fracturas. En el hombre, estas son más frecuentes en la juventud, y en las mujeres a partir de los 60 años. En las mujeres, debido a la osteoporosis, nos encontramos con fracturas de cadera y vertebrales, que son importante.

Las fracturas más frecuentes son:

- Brazo. La mayoría se produce por traumatismo directo (accidentes de coche) o caídas con el brazo estirado.

- Tobillo. Suelen estar causadas por tropiezos o caídas con rotación de la pierna, una lesión deportiva o un accidente automovilístico. También por caídas desde lugares altos.

- Pie. Esta extremidad, de la que dependemos tanto para nuestras actividades diarias, protagoniza la mayoría de las fracturas óseas junto con el brazo.

- Mano. Caídas, mal uso de herramientas y los deportes suelen ser las razones de su fractura.

- Pierna. Puede implicar una fractura de fémur, tibia, peroné o de la rótula. La rotura suele producirse durante un traumatismo de alto impacto, especialmente en accidentes de tráfico, accidentes en fábricas o caídas de lugares altos.

- Nariz. Es la más común de la cara. Suele producirse como consecuencia de peleas, contacto durante la actividad deportiva y accidentes de coche o moto.

Los huesos nos dan soporte y nos permiten movernos, protegen el cerebro, el corazón y otros huesos de posibles lesiones. Además, almacenan minerales tales como el calcio y el fósforo, que nos ayudan a mantenerlos fuertes y son liberados a otros órganos cuando se necesita.

Existen muchas medidas que pueden ayudarnos a que estas fracturas comunes no sucedan. Conviene consumir alimentos ricos en calcio y vitamina D (tomar el sol también contribuye), hacer ejercicio y tener hábitos de vida saludables. La vitamina K (presente en leche, yogures, ternera, pollo, cordero, albahaca, ajos, coles, espárragos o higos) es fundamental para mantener una buena masa ósea.

Hay que valorar también que ciertos fármacos, causan pérdida de masa ósea, como los antidepresivos de última generación (como el Prozac) o los quimioterápicos. Por el contrario, la práctica de ejercicio regular la fortalece.

(*) Farmacéutica

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