Abuelos canguro

  01/02/2013

Verónica Monsonís (*)

La sociedad ha ido avanzando a gran velocidad durante los últimos años y el concepto y necesidades de la familia han ido adaptándose a los nuevos tiempos.
 No hace tantos años que nuestras madres se ocupaban del total cuidado de sus hijos y casi de su educación, pues eran mayoritariamente los padres los que trabajaban fuera del hogar.
 En nuestros días factores como la autorrealización en las mujeres, el aumento del nivel de vida o el cada vez más familias monoparentales, han contribuido a que los abuelos se encarguen de sus nietos tanto como si de sus propios padres se tratara. Igualmente, los horarios incompatibles con la vida familiar o la falta de recursos económicos para pagar una guardería o una persona para el cuidado de sus hijos, son la causa de que estos “superniñeros” se conviertan en canguros sin solicitarlo.
 Muchas personas creen que es abusivo echar mano de los abuelos ya que, en ocasiones, pueden llegar a esclavizarlos. También se piensa que ya han tenido su tiempo para educar y que ahora su trabajo es dar cariño... ¿cierto?...: CIERTO. Los abuelos educaron a sus hijos y ahora es importante que cumplan el rol de abuelos (o al menos lo ideal): echar una mano de vez en cuando, pasar un buen rato con sus nietos, dar amor..., pero, entonces, ¿qué hacemos con las familias que necesitan “abuelos canguro”?. Si bien es cierto que su ayuda es esencial y en momentos agotadora, también tienen su recompensa emocional en este arduo trabajo. Muchos de ellos ya están jubilados, y el tener una rutina diaria les ayuda a sentirse motivados y con ilusión por sentirse útiles. Además, su presencia es muy enriquecedora en la vida de los niños, y ello hace que su participación en la familia sea indispensable. Abuelos o “abuelos canguro”, lo importante es llegar a un acuerdo con los padres, si tan activamente tienen que participar en la educación de los niños. Ni se puede “consentir” a los nietos constantemente, ni se les pueden exigir unos límites o normas estrictas a los hijos.
 Así pues, en la actualidad, las Escuelas de Padres, no solo están pensadas y orientadas para los padres y las madres que quieran corregir y mejorar sus habilidades y recursos para educar, sino también para estos “abuelos canguro”, que tanto emplean su tiempo en el cuidado de sus nietos.

(*) Psicóloga. Master en Psicología Clínica.

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