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Bebidas con cafeína, lo mejor y lo peor

Bebidas con cafeína, lo mejor y lo peor
  12/12/2016

INÉS ROIG (*)

Los efectos de una taza de café son sorprendentemente rápidos: a partir de 75 miligramos la cafeína aumenta la atención, la memoria y la capacidad de aprendizaje. Eso sí, se recomienda no sobrepasar los 300 miligramos en los adultos. A partir de estas cantidades (o inferiores en personas más susceptibles) puede provocar estados de irritación, insomnio, ansiedad, ardor de estómago, hipertensión o, a largo plazo, aumentar el riesgo de osteoporosis. Se recomienda moderar su consumo en las mujeres embarazadas, ya que llega con facilidad al feto.

            Las bebidas con más cafeína y, por tanto, más excitantes, son, de mayor a menor: café, bebida energética, té y refresco con cafeína. Y no deberíamos superar las siguientes cantidades en un solo día: 3 tazas de café, 3 latas de bebida energética, 6 tazas de té y 8 latas de refresco (basándonos, exclusivamente, en las dosis de cafeína recomendadas y no en el resto de los componentes).

            El consumo de alrededor de tres tazas de café diarias se ha relacionado con una cierta protección frente a enfermedades cardiovasculares, tanto en relación con el corazón (anginas, infartos) como con el cerebro (infartos cerebrales). Incluso parece vincularse a un mejor control de la diabetes. Ahora bien, el café no solo contiene cafeína, sino también una gran cantidad de antioxidantes. Se piensa que la mayoría de estos efectos beneficiosos se deben a componentes diferentes de la cafeína, en concreto a algunos antioxidantes.

            ¿Y en cuanto al té? Algo más de reserva respecto a sus posibles beneficios. Algunos estudios sí han relacionado su consumo con un efecto protector cardiovascular, pero en general las evidencias se muestran más débiles.

            Peor parados salen en este sentido los refrescos. Por una parte, porque no es seguro que la cafeína sea la responsable de los beneficios antes mencionados, y estas bebidas refrescantes no aportan los mismos antioxidantes que el café. Por otra, la gran cantidad de azúcar que contienen ha hecho que se asocien a un riesgo elevado de desarrollar obesidad y enfermedades asociadas, como la diabetes.

            ¿Y las bebidas energéticas? Aparte de los problemas derivados de su gran cantidad de azúcar, pueden producir problemas en individuos susceptibles al efecto de la cafeína. Además, un riesgo añadido es que suelen combinarse con alcohol.

            Ahora bien, si hay efectos positivos se atribuyen al consumo de café solo, sin haber sido adulterado por otros alimentos como la leche o el azúcar.

            El criterio a seguir respecto a los añadidos del café ha de ser la moderación. Así que si es de los que intenta tapar el amargor del café con un sobrecito de azúcar, recuerde que está incrementando el valor energético que por sí solo el café no tiene.

            El café, adquiere, al añadir la leche entera, otro significado nutricional, pues entran en juego las saturadas, para las que sí existe una recomendación de consumo diaria, pero sus versiones desnatada y semidesnatada tienen menos calorías, y son aptas para personas con obesidad, patologías cardiovasculares o factores de riesgo asociados, salvo para los sujetos con intolerancia a la lactosa, que deberían decantarse por bebidas vegetales.

            La combinación más “gamberra” del café, el carajillo lo tiene difícil para entrar en el club de las bebidas saludables. Está asociado con el riesgo de desarrollar problemas de salud. No parece lo más indicado para un plácido desayuno…

(*) Farmacia Las Marinas.

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