Coaching Educativo: El arte de Educar

  14/04/2016

Verónica Monsonís (*)

Cuando nacen, nuestros hij@s se convierten en los protagonistas de nuestra vida; nuestro mundo gira en torno a ellos. Cambiamos rutinas, horarios e, incluso, modos de pensar (“cambiamos el chip”); nuestra individualidad se ve “afectada” y ello conlleva afrontar un crecimiento personal que solo tendrá éxito si tenemos los recursos psicológicos adecuados en nuestro interior o buscamos la ayuda necesaria.

A partir de ese momento la familia se transforma y reinventa día a día. Educar a nuestras hijas e hijos se convierte en todo un reto en la nueva sociedad.

Ser padre o madre es toda una aventura que una vez que empieza ya no finaliza, pues estamos en constante aprendizaje. Ell@s crecen y nosotros con ell@s.

¿Como nos ayuda el coaching educativo en este nuevo camino que hemos elegido para caminar junto a nuestros niños y niñas?

El coaching acompaña procesos de cambio y desarrollo y se convierte en una herramienta educativa fundamental.

A través de él los profesionales podemos acompañarte en un proceso de exploración, descubrimiento y mejora de tus habilidades, recursos internos y estrategias relacionadas con la educación en familia y el aprendizaje de nuestros hijos e hijas.

Nuestros talleres de formación para padres están llenos de ejercicios y dinámicas donde padres y madres aprenden estrategias nuevas, nuevas formas de pensar, nuevas perspectivas, para poner en práctica en el día a día.

La infancia y adolescencia que vivimos los padres en nuestro momento dista mucho de la que viven nuestros hij@s actualmente. Ell@s han nacido en una sociedad del bienestar y tienen como sistema de referencia “El Mundo” (redes sociales, nuevas tecnologías, familia, amigos, profesores, etc.); nosotros teníamos como único sistema de referencia, la familia, profesores y los amigos del barrio. Por tanto, los padres necesitamos nuevos recursos para gestionar la nueva infancia y adolescencia.

Durante la etapa infantil los padres y madres necesitamos muchas veces alguien que nos guíe, pero al mismo tiempo se mueve nuestro interior, por lo que comienza un nuevo crecimiento personal, es decir, una madurez emocional que no todos estamos dispuestos a descubrir. En esta etapa es crucial cuidarnos nosotros como padres, respetar a nuestros peques y acompañarles en su maduración física y emocional, por una parte, y por otra, es fundamental acompañarles con unos límites claros que permitan su desarrollo y autonomía de manera adecuada. En la etapa de la adolescencia, los adolescentes también quieren experimentar, descubrir el mundo y sus posibilidades como cuando eran pequeños aunque con objetivos distintos. Necesitan más que nunca que les prestemos nuestro apoyo sin juzgar sus decisiones, respetando la creación de su identidad, que les dejemos su espacio de intimidad y reflexión y que, al mismo tiempo, seamos su punto de referencia para no perderse en esa búsqueda. Ese es el equilibrio positivo. Eso es lo que el Coaching Educativo puede enseñarnos.

(*) Psicóloga. Master en Psicología Clínica. Experta en Atención Temprana.
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