Como pez en el agua - El turismo de proximidad y las tendencias de la nueva normalidad salvan la temporada en el sector del deporte y el ocio acuático

  • Como pez en el agua - El turismo de proximidad y las tendencias de la nueva normalidad salvan la temporada en el sector del deporte y el ocio acuático
  • Como pez en el agua - El turismo de proximidad y las tendencias de la nueva normalidad salvan la temporada en el sector del deporte y el ocio acuático
  • Como pez en el agua - El turismo de proximidad y las tendencias de la nueva normalidad salvan la temporada en el sector del deporte y el ocio acuático
  • Como pez en el agua - El turismo de proximidad y las tendencias de la nueva normalidad salvan la temporada en el sector del deporte y el ocio acuático
  08/08/2020

Por LLUÍS PONS

¿Qué escenario más seguro y refrescante para disfrutar del verano que “confinado” entre las templadas aguas del Mediterráneo? Y si encima nos atrevemos a practicar deporte, en el grado de exigencia que más nos convenga, la propuesta se puede convertir en irresistible. Es por lo que están optando buena parte de los turistas que descansan estos días en la comarca con unas merecidas vacaciones: pasarlo como pez en el agua. 
    La realidad es que el turismo vive una temporada difícil y muy atípica, castigado con una crisis más acuciante en unos ámbitos que en otros. Quizás el deporte acuático en menor medida, en parte porque la respuesta ciudadana acompaña. “Se está demostrando que el turismo nacional es capaz de mantener y hacer subsistir al sector en esta etapa tan complicada y eso es muy de agradecer”, asegura Adrián Cardona, encargado general de la empresa de turismo activo Segway Trip Dénia, con una larga experiencia y una notable valoración de sus clientes a través de las redes. 
    Factores como el crecimiento del turismo nacional y de proximidad -en detrimento del internacional- y las tendencias de la nueva normalidad -la seguridad que dan las garantías de distanciamiento y la práctica de actividades al aire libre- han contribuido a esa mejora de las expectativas en este sector, que hace apenas dos meses presagiaba un verano muy amargo. Y encima es que la gente disfruta. Lo ratifica una pareja de cincuentones atrevidos que han subido por primera vez a una tabla para practicar paddle surf sin otro instrumento de apoyo que una pala de remo. “La verdad es que ha resultado complicado luchar contra la suave brisa que ha levantado un poco el mar, pero como experiencia está muy bien, y repetiremos seguro”, señalan.
    El paddle surf está siendo la sensación del verano. “Es la actividad estrella de esta temporada; por un lado, porque no es muy exigente desde el punto de vista físico, aunque estimula la habilidad y el equilibrio, y es muy divertida”, dice Cardona. De hecho, las empresas especializadas en deporte náutico vienen potenciando esta opción en los últimos años. Por cierto, más recomendable a primeras horas de la mañana, por aquello que las condiciones del mar son las óptimas, sin apenas viento ni marejadas.
    En apenas unos años, el kayac ha pasado a convertirse casi en un clásico. El contacto con la naturaleza marina más virgen, las perspectivas casi inéditas que se pueden vislumbrar mientras se pasea sentado sobre la embarcación ligera de los majestuosos acantilados de nuestra costa, y alguna que otra atrevida incursión para descubrir las entrañas de las rocosas moles a través de sus recovecos, enganchan a cualquiera. 
    Y por las tardes, ya aprovechando las ráfagas de viento que barren el litoral, es el mejor momento para el kitesurf o el windsurf. Recorrer cualquiera de las playas de la Marina Alta impulsados por el viento vespertino que empuja las velas y con la sensación de velocidad reflejada en el rostro es algo impagable. Obviamente, en estos casos se requiere de mayor destreza y capacidad física. Otros más atrevidos optan directamente por el surf -sin velas, y con el único impulso de las olas-, cuya práctica prolifera en la zona de Les Rotes de Dénia aprovechando el brusco oleaje que se origina en los periodos de resaca de fuertes temporales.
    “A pesar de los temores y de la situación económica de las familias, la gente se está atreviendo a practicar deportes acuáticos; nosotros tenemos reservas hasta para cinco días en algunas especialidades”, añade Cardona. “A pesar de que es una práctica muy segura -precisa-, la gente aún tiene miedo y nos exige los protocolos”. 
    La amalgama de perfiles de usuarios es muy amplia, aunque en determinadas modalidades la gama se edad se reduce, por aquello de la exigencia física. Otro aspecto que se detecta este verano es que los servicios suelen ser preferentemente en parejas o por grupos reducidos de familiares o de amigos. Gente muy del entorno, por aquello de ganar más seguridad frente a la covid-19. 

EL SNORKEL, MÁS “DEMOCRÁTICO”

    Cada modalidad deportiva tiene su propio perfil de seguidores, pero sin duda el más genérico y “democrático” de todos es el snorkel, que abraza practicantes a todos los tramos poblacionales. “Además es muy sencillo y fácil de practicar, solo tienes que meter la cabeza debajo del agua”, aclara Rafa Martos, autor de la primera guía de snorkel de la Comunitat Valenciana, que recopila más de cincuenta rutas subacuáticas entre las que destacan las del litoral de la comarca. Es también la práctica que cuenta con más seguidores, según el recuento que hace Martos: “todo aquel que mete la cabeza debajo del agua para observar está haciendo snorkel, aunque no se dé ni cuenta”. Y, sobre todo ,para los más pequeños supone una experiencia única descubrir la magnitud y belleza de los fondos marinos. 

LAS MOTOS ACUÁTICAS EN ALZA

    El de las motos acuáticas está considerado un deporte desde hace unos años. A pesar de que el esfuerzo físico es mínimo, se requiere de experiencia y el pertinente permiso para circular. “Están subiendo cada vez más los alquileres por libre, porque en cierto modo es la manera más económica de entrar en el mar”, señala Manolo Bas, de la empresa Maremoto que tiene sede en Xàbia y Dénia. Destaca un hecho curioso y un argumento no menos llamativo: el incremento de jóvenes, que podría tener concordancia con las circunstancias sanitarias. “Quizás algunos jóvenes estén cambiando las noches de discoteca por el divertido paseo en moto por el agua, que es una apuesta mucho más segura”, comenta. Los precios tampoco son tan prohibitivos, sobre todo si se comparte moto -pueden subir dos personas en una-. 
    Y sin duda, es mucho más excitante y estimulante. “La sensación en moto es de un subidón muy grande y nadie se arrepiente de la experiencia”, señala Bas. “Además, puedes tomar un baño y de repente verte rodeado por delfines u otros interesantes animales marinos”.

Subscriu-te!