Como recuperar la capacidad de concentrarnos

Como recuperar la capacidad de concentrarnos
  24/10/2020

INÉS ROIG (*)

 

Según varios estudios, solo somos capaces de concentrarnos el 47% del tiempo que le dedicamos a una tarea. Esto, si las condiciones son óptimas. Añade el estrés por la pandemia (o por confinamiento perimetral), las interrupciones de los niños (si estudian a distancia, este factor vale por tres), la incomodidad de trabajar desde una habitación poco adecuada para una larga jornada laboral, los mensajes de tu madre (o de tu tío, amigo lejano o esa prima con la que ya ni hablabas), los cantos de sirena de las redes sociales y… boom. Si de ese 47% conservas la mitad, siéntete afortunado.

Vayamos a las soluciones.

La llegada de la vacuna, por supuesto, ayudaría, pero mientras la ciencia investiga sin descanso, hay estrategias al alcance de las mentes aturulladas. Limitar el uso del móvil, llevar una agenda de tareas o buscar un hueco para hacer ejercicio (aumenta un 21% la capacidad de concentración y un 41% la motivación laboral, según un estudio británico), están entre las mejores valoradas por los expertos.

Para el estrés, prueba con la meditación o haz punto de cruz: no hay gesto pequeño te funciona. Este trastorno es responsable de entre el 50% y el 60% de las jornadas laborales perdidas, además de producir olvidos frecuentes en quienes lo sufren (se llama demencia del preocupado).

Siesta, chocolate y desconexión: será viejo, pero funciona, aunque nada hace milagros.

Así, más siesta: si la cabezadita es breve (cómo máximo de 30 minutos), funciona como un chute de cafeína en vena.

Y, hay que saber que la lectura somera y superficial está ajando nuestros cerebros. Somos incapaces de atender a algo durante más de dos minutos a causa del uso que hacemos de Internet. Se sabe que leer novelas es un antídoto válido contra la demencia.

Nada de esto convertirá la habitación desde la que trabajamos en un rutilante despacho ni será garantía de una conciliación real y efectiva, pero puede que facilite ejercicios de memoria cotidianos, como recordar el nombre de la última persona con la que se tuvo una reunión por Zoom. ¿Los apellidos? Tampoco hay que venirse arriba…

 

(*) Farmacia Las Marinas.

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