Días de mar y libros

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  17/07/2021

La Biblioplatja pone más de 3.000 títulos a disposición de los usuarios de la playa

 

Dicen que las vacaciones y el tiempo libre incitan a la diversión, al deporte y a compartir los momentos de ocio. Pero también invitan a la lectura. Leer en la playa, a la orilla del mar, sentados en la hamaca, sobre una toalla o entre las rocas es uno de los placeres que, si no se ha experimentado nunca, hay que descubrir. Puede que el viento travieso nos pase la página justo en el momento más inoportuno, cuando toda nuestra atención está centrada en lo que tenemos entre manos. O tal vez ocurra que, sin saberlo, nos llevemos semiocultos entre las hojas unos cuantos granos de arena que luego, al llegar a casa, derramaremos al sacar el libro del capazo. Para algunos puede sonar a fastidio. Para quienes hemos gozado de perder la noción del tiempo con nuestras lecturas, sin percibir siquiera que el sol se fuese ocultando, hablar de playa y verano es hablar de sol, mar, libros y sal.

            Con la intención de hacernos las cosas más fáciles, la Biblioteca Pública de Dénia se ha acercado hasta los usuarios de la playa para poner a su disposición 3.200 títulos. Hay novelas de todos los estilos y épocas, ensayo, poesía, cómics y libros infantiles. Son ejemplares repetidos que proceden de los fondos de la biblioteca y fueron objeto de donaciones. Los hay en castellano ( el 95%) y en valenciano, pero también en francés, inglés o alemán.

            Martina Barros, que es junto a Ricard Morell quien atiende esta extensión de la biblioteca desde el 15 de junio -ambos de la empresa Pavasal, concesionaria del Servicio de Playas-, comenta que lo más demandado son las novelas. Los usuarios también se llevan algún que otro libro de poesía, cómics o lecturas infantiles. Es el caso de Jose y Coque, a quienes hemos encontrado buscando entre las estanterías de la caseta de madera habilitada entre las playas de la Marineta Cassiana y el Marge Roig. “Es una idea muy buena”, comenta ella, que es asidua de Les Rotes desde hace muchos años. Se encontraron ayer con la Biblioplatja por casualidad, cuando paseaban con sus hijos, pero ya estaba cerrada. A los niños “les hizo gracia” y hoy han venido a pillar un par de libros. “Si estuviese en otro sitio, igual no entras ni vas a buscarlo”, indica, “pero justo aquí, al lado del paseo y de la playa… está muy bien pensado”. Ellos residen en Zaragoza y aseguran que si el año que viene está montada, repetirán.

            La Biblioplatja es una experiencia piloto, como explica la bibliotecaria, Llúcia Signes. No se precisa carnet para retirar los libros y el préstamo tiene una duración de 15 días. Eso sí, se lleva un registro de a quién y qué día se entregan. Hay también servicio de lectura de prensa, en este caso in situ, en las mesas y sillas que se han instalado para ello. Aunque aún es pronto para hacer balance, del 16 al 30 de junio se registraron cerca de 30 visitantes y entre los turistas extranjeros, se constató una mayor presencia de usuarios franceses. “Este año estamos testeando el servicio y las demandas de los usuarios”, señala Signes, “pero nos gustaría que tuviese continuidad en el futuro y, si funciona bien, ofrecerlo también en otra ubicación”.

            Hasta ahora, la gente cumple y devuelve los libros dentro del tiempo establecido o bien, si no los ha terminado, renueva el préstamo. No hay una hora punta o de máxima afluencia de usuarios. “A veces a las nueve de la mañana cuando abrimos empieza ya a venir gente”, explica la joven que está a pie de playa. Muchos llegan en busca del periódico. Entre las 18 y las 19 horas -que es cuando la caseta echa el cierre- llegan familias con niños que se sientan a leer cuentos. El servicio se ofrece todos los días de la semana y solo se interrumpe entre las 14 y las 16 h.

            En la caseta se para mucha gente a preguntar y pedir recomendaciones sobre lugares a donde ir o restaurantes en donde comer, “por lo que hacemos también un poco de informadores turísticos”. De hecho, tienen también mapas de la ciudad, folletos y guías a disposición de quien los solicite. Entre las cosas que más han llamado la atención a los dos jóvenes que atienden esta biblioteca experimental -que realizan además tareas de informadores en la playa sin humos- es que les pidan libros de filosofía y que les pregunten si, aparte de Les Rotes, hay más playas en Dénia. “¡Solo dieciséis kilómetros más!”, responde Martina divertida.

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