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¿Deportista? Cuidado con los tatuajes

¿Deportista? Cuidado con los tatuajes
  18/09/2017

INÉS ROIG (*)

¿Se plantea usted tatuar toda su anatomía hasta parecer un jarrón chino andante? ¿Le tienta la idea de marcarse un maratón? Pues sepa que, además del dorsal, podría estar comprando papeletas para sufrir un golpe de calor. O para caer fulminado por hiponatremia (déficit de sodio). No le eche la culpa al cambio climático ni al efecto invernadero.

            Tampoco a que por su afán de comer con poca sal ande renqueante de sodio. La causa está en toda la tinta bajo su piel que altera su sistema natural de refrigeración: sudará menos y perderá más sodio, indispensable para los intercambios celulares.

            El punto de partida es el innegable auge de los tatuajes entre deportistas. No hace falta buscar mucho para comprobar que la tinta subcutánea cotiza al alza entre los astros del deporte.

            La cuestión que se plantea es si esos depósitos de pigmentos permanentes, localizados a una profundidad similar a la de las glándulas sudoríparas, interfieren en la capacidad de sudar del deportista. En un estudio se comprobó que en las zonas tatuadas solo se producían 0,18 miligramos de sudor por centímetro cuadrado y por minuto, mientras que en la piel exenta de tinta se registraban 0,35 miligramos. O sea, la mitad de gotas de sudor. La concentración de sodio tampoco salía bien parada: nueve de 10 participantes tenían una cantidad de sodio en el sudor de las zonas tatuadas considerablemente más alta que en las limpias.

            Es posible que la función sudorípara quede afectada por el trauma producido con la aplicación reiterada de punciones en la dermis para introducir la tinta, señala el estudio. Otra explicación, es la posible presencia de aluminio, un metal habitual en la composición de las tintas. Y sabemos, por estudios realizados con desodorantes, que el aluminio reduce la producción de sudor. Cuánto dejará de sudar cada individuo tatuado es ya imposible de valorar, ya que la composición y concentración de las tintas empleadas en cada trabajo varía de un artista a otro.

            Normalmente el paciente con problemas de regulación de la temperatura no suele ser muy consciente de su problema. Pero a la vista de que las zonas de piel tatuadas reducen su sudoración en hasta un 50% y dada la cantidad de glándulas sudoríparas localizadas en brazos y espalda, parece lógico pensar que los tatuajes de gran tamaño en esas regiones podrían alterar la capacidad de refrigerar el organismo. Y esto es vital para un deportista.

            Sabemos que los tatuajes aumentan de temperatura al realizar una resonancia magnética, pudiendo estar, la prueba, incluso contraindicada en individuos con grandes tatuajes. Así que, en caso de lesión, puede que tenga que renunciar a esta importante herramienta diagnóstica.

            Lo que sí está claro es que deben protegerse con, al menos, filtros solares de factor 50 y reaplicarlos cada dos horas. El sol degrada los pigmentos. Sucede lo mismo que con un toldo: la zona expuesta al sol acaba gastada. Los tonos negros quedan verdosos y los contornos se desdibujan. De ahí la importancia de ser constantes con una crema solar con FPS 50, no solo para preservar la piel. Además, la pintura absorbe más temperatura que el resto de la piel, con lo que en caso de exposición excesiva la piel podría sufrir mucho también con el calor.

(*) Farmacia Las Marinas.

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