Canfali Marina Alta

Derechos de los niños

Derechos de los niños
  11/11/2016

VERÓNICA MONSONIS (*)

El 20 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Universal de la Infancia y el XVII aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada en 1989. Ratificada por 192 países, la Convención sobre los Derechos del Niño supuso un hito, pues desde su aprobación la infancia es considerada, no como objeto de protección, sino como sujeto de pleno derecho. Un enfoque de desarrollo basado en los derechos de la infancia contribuye a que se produzcan las transformaciones sociales, económicas y jurídicas necesarias para hacer del mundo un lugar más justo y habitable.

            Sin embargo, la Convención sobre los Derechos del Niño sigue siendo un documento insuficientemente conocido y los derechos que recoge aún distan mucho de convertirse en realidad en numerosos rincones del planeta. Días como el 20 de noviembre sirven para recordar que los derechos de la infancia están ratificados pero no garantizados.

            Desgraciadamente se siguen violando diariamente los derechos de millones de niños y niñas en todos los países del mundo, y son muchos los retos que quedan hoy día (UNICEF).

            Si un niño…

            Si un niño vive entre difamadores… aprende a condenar.

            Si un niño vive en un ambiente de hostilidad… aprende a pelear.

            Si un niño vive avergonzado… aprende a sentirse culpable.

            Si un niño vive estimulado… aprende a confiar en sí mismo.

            Si un niño vive apreciado… aprende a apreciar.

            Si un niño vive en un ambiente de equidad y justicia… aprende a ser justo.

            Si un niño vive sintiendo seguridad… aprende a tener Fe.

            Si un niño vive con aprobación… aprende a quererse y estimarse.

            Si un niño vive atemorizado y ridiculizado… aprende a ser tímido.

            Si un niño vive muy compadecido… aprende a tener lástima.

            Si un niño vive donde hay celos… aprende a sentirse culpable.

            Si un niño vive elogiado… aprende a apreciar.

            Si un niño vive con reconocimiento… aprende a tener buena meta.

            Si un niño vive en un ambiente de honradez… aprende a ser honrado y a conocer la verdad.

            Si un niño vive amado… aprende a amar a los que lo rodean.

            Si un niño vive en un ambiente de amistad y aceptación… aprende a que el mundo es un lugar agradable para vivir… y lo más importante es que va a contribuir a hacer realidad este ideal.

 

(*) Psicóloga. Máster en Psicología Clínica y experta en Atención Temprana.

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