Dos hormonas presentes en la leche materna son fundamentales para combatir el sobrepeso en la edad adulta

  27/06/2016

MARIANO MARTÍN-LOECHES DE LA LASTRA (*)

La ghrelina y la leptina regulan desde un primer momento el hambre y la saciedad, además de participar en el crecimiento del bebé.

La ghrelina y la leptina son dos hormonas presentes en la leche materna encargadas desde un primer momento de regular el hambre y la saciedad, además de participar en el crecimiento del bebé, según se desprende de un estudio presentado en Berlín (Alemania) durante el 11th Breastfeeding and Lactation Symposium, donde se ha destacado que son fundamentales para combatir el sobrepeso en la edad adulta.

Al respecto, la Prof. Donna Geddes, de la University of Western Australia (Perth), ha presentado los últimos resultados de investigaciones relacionadas con la composición de la leche materna que avalan la relación entre la alimentación con leche materna y la menor aparición de enfermedades crónicas no contagiosas en la edad adulta, como por ejemplo la obesidad.

Según trasladó Geddes, los niños que han sido amamantados son menos propensos a sufrir de sobrepeso en la edad adulta debido, entre otros factores, a la ghrelina y la leptina, hormonas que participan desde el inicio de la crianza en la regulación del hambre y la saciedad.

Por su parte el Prof. Lars Bode, de la University California, San Diego (EEUU), trasladó la importancia de conocer la cantidad y complejidad de los oligosacáridos que contiene la leche materna. Estos azúcares tienen un importante papel en el crecimiento saludable del bebé ya que, por ejemplo le protegen contra infecciones provocadas por bacterias, hongos y parásitos que se adhieren a las mucosas interceptando los agentes patógenos.

Otro de los temas tratados dentro del encuentro ha sido el beneficio que aporta la lactancia en el cerebro del bebé. Al respecto, el Dr. Sean Deoni, de la Brown University (Providence, EEUU), trasladó las conclusiones de un estudio realizado en 133 bebés sanos nacidos a término y niños de entre 10 meses y 4 años divididos en grupos alimentados exclusivamente con leche materna, con leche materna y leche de fórmula, y un último grupo que solo recibió leche de fórmula.

A este conjunto de niños se les realizó una tomografía por resonancia magnética silenciosa y se analizó el crecimiento del cerebro. En los niños alimentados con leche materna había un mayor crecimiento de las áreas del cerebro responsables del habla, las emociones y la cognición.

Los problemas para la madre derivados de la lactancia han sido otro de los temas tratados en estas jornadas. El Dr. Juan Miguel Rodríguez, de la Universidad Complutense de Madrid, y único español ponente en el simposio, centró su conferencia en la mastitis y en la recomendación de realizar cultivos de leche materna y estudiar su resistencia a los antibióticos para determinar el tratamiento adecuado.

Mientras, la Dra. Susanne Herber-Jonat, de la Ludwig Maximilians University de Múnich (Alemania), abundó en las nuevas vía de creación de bancos de leche materna donde este líquido no se somete a las habituales métodos de tratamiento con el fin de conservar las valiosas células vivas.

(*) Especialista en Ginecología y Obstetricia.

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