La empatía. ¿Me pongo o me meto en la piel del otro?

La empatía. ¿Me pongo o me meto en la piel del otro?
  04/12/2017

VERÓNICA MONSONIS (*)

“La escucha es la herramienta clave, el punto inicial del camino educativo y en algunos casos, el único necesario”.

            La empatía es la habilidad o actitud de la Inteligencia Emocional. Así pues no se trata de memorizar estrategias, leerlas o estudiarlas, pues es un modo de estar, comportarse y mirar. Para ello es imprescindible dejar de lado el “yo propio”: mis ideas, opiniones y sentimientos para no juzgar con nuestros ojos a nuestro hijo, hija, pareja, madre…

            Una persona empática entiende, comprende, escucha, acepta y acompaña al otro, sin dejarse arrastrar por la emoción.

            ¿Es lo mismo ponernos en la piel del otro que meternos en su piel? Pensemos en el siguiente ejemplo:

            María se levanta por la mañana y se pone las noticias de las 8 h. En ese momento están dando la información acerca de que un padre ha matado a sus hijos como venganza a la madre. Noticia escalofriante ¿verdad?

            Si en ese momento María“ conecta” con la noticia, lo que conlleva a conectar con la emoción que puede estar sintiendo la madre de los niños, “meterse dentro”, la sensación es como si le pasara a ella misma y por lo tanto sentirse angustiada, triste, etc. ¿Cómo la deja esta noticia entonces?: hecha polvo.

            Pero vayamos más allá. Si María después se va a despertar a su hija de 5 años para ir al colegio… ¿cómo será ese despertar, qué le transmitirá si ya viene con su mochila cargada de emociones negativas?; ¿cómo serán sus gestos, su manera de moverse…?. Si nos damos cuenta, “se ha dejado arrastrar por la emoción”. Se ha metido directamente en la piel del otro y eso, puede no resultarle tan beneficioso, pues, todo lo que ella esté viviendo en ese momento, esas emociones, son las que aparte de condicionarle el día (cómo irá), se las está transmitiendo a la persona que tiene al lado, en este caso a su hija… Pensemos que, también así estamos condicionando su día.

            ¿Qué es ser empático entonces? ¿Cómo hago para no dejarme arrastrar por la emoción? En nuestra vida diaria nos vemos envueltos en numerosas situaciones que nos crean enfado, tristeza, angustia… (Ante una rabieta de mi hijo/-a al recoger los juguetes o no quererse ir a la ducha; cuando a mi pareja deja la casa hecha un desastre; cuando un cliente me hace llegar una crítica negativa…), y todas, si no tenemos los recursos adecuados para hacerle frente, nos “arrastran” por la emoción que nos hacen sentir.

            Ser empático es “escuchar y transmitir” comprensión a nuestro interlocutor: hijos, parejas, padres… evitando los juicios morales, ideas preconcebidas, consejos o soluciones rápidas, sermones con frases hechas que más que acercarnos nos alejan, etc. Todo ello, sabiendo que “nuestra mochila” está a un nivel emocional que podemos manejar para no “dejarnos arrastrar” por la emoción que nos suscita una situación poco agradable.

(*) Psicóloga. Máster en Psicología Clínica y especializada en Educación Emocional y en Atención Temprana.

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