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La verdad sobre el corte de digestión y otros mitos veraniegos

La verdad sobre el corte de digestión y otros mitos veraniegos
  21/08/2017

INÉS ROIG (*)

 

En la línea de cómo evitar las consecuencias de los atracones navideños en diciembre, de cómo afrontar la operación bikini en abril, o de cómo lidiar con la resaca de Año Nuevo, ha llegado el momento de repasar los mitos nutricionales más habituales en esta época del año.

            El corte de digestión: El shock termodiferencial, que vulgarmente se conoce como “corte de digestión”, es uno de esos temas que más debate despierta. Es verdad que es posible sufrir un síncope cuando se produce un cambio brusco de la temperatura corporal, por ejemplo al pasar de un ambiente caluroso a otro mucho más frío, algo relativamente fácil en un baño veraniego. Para que no pase esto, se pueden tomar precauciones como no zambullirse de forma brusca cuando el agua tiene una temperatura inferior a los 18°C o no estar especialmente calientes antes del baño, ya sea por una exposición prolongada al sol, por esfuerzo físico intenso con gran sudoración o por estar en tratamiento con algunos fármacos que favorezcan esta situación.

            En verano hay que beber más: Pues en líneas generales es cierto. Estar expuesto a temperaturas más calurosas de forma continuada implica una mayor sudoración, y por tanto una mayor pérdida de líquidos, lo que contribuye de forma inexorable a un balance hídrico negativo. Nuestra respuesta fisiológica es la esperable: se despierta nuestra sed y buscamos hidratarnos, con lo cual sí que es probable que por término medio terminemos bebiendo más.

            No, la cervecita no te ayudará a hidratarte. Las sopas frías de vegetales como el gazpacho, las frutas y verduras -con una alta proporción de agua en su composición- y otros alimentos contribuyen en positivo a equilibrar ese balance hídrico.

            En líneas generales la sed de cada uno, ha de servir como guía para hidratarse. Y ten en cuenta que ni las bebidas alcohólicas (como la típica cervecita), los refrescos -que no refrescan-, los granizados y demás no son la mejor elección para hidratarse: el agua debería ser tu primera opción.

            Un helado o un sorbete ayudan a hacer la digestión: Los helados, habitualmente cargados de azúcar o grasas, definitivamente no ayudan a hacer la digestión.

            Un licorcito, también es digestivo: Malas noticias. Ese pelotazo, lejos de ayudarte a hacer la digestión, irritará tu mucosa gástrica, aportará calorías vacías innecesarias.

            El verano ayuda a perder peso: Las circunstancias pintan bien, solemos tener más tiempo movernos, la climatología acompaña, también el entorno si estás de vacaciones y los alimentos típicos del verano podrían ayudar a hacer mejores alimentarias… pero la realidad nos dice que no: en verano no perdemos peso. La explicación, es que comemos hasta el límite. Además, en verano bebemos más. También es probable que luego nos tomemos el digestivo sorbete de postre acompañado del no menos digestivo pelotazo y ya de paso, a continuación, nos vayamos a echar una siesta.

            Aunque luego nos preguntaremos cómo es posible que con lo que nos cuidamos hayamos aumentado de peso. Poco más tarde llegarán las recomendaciones de qué hacer en septiembre tras el descalabro físico-salutífero. Y así, y en un entrañable Ciclo de la Vida, ya tenemos todo el cuadro completo.

 

(*) Farmacia Las Marinas.

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