Los macrólidos recetados durante el embarazo están relacionados con defectos de nacimiento

Los macrólidos recetados durante el embarazo están relacionados con defectos de nacimiento
  31/08/2020

Dr. MARIANO MARTÍN-LOECHES DE LA LASTRA (*)

 

La AEMPS alerta del riesgo de labio leporino en niños cuyas madres tomaron ondansetrón en el primer trimestre de la gestación. Los futuros padres que fuman aumentan el riesgo de defectos cardiacos congénitos en sus hijos. Los hijos de pacientes tratados de cáncer testicular no presentan mayor riesgo de defectos de nacimiento. Los hijos de madres a las que se les recetaron antibióticos macrólidos al principio del embarazo tienen un mayor riesgo de defectos congénitos importantes, particularmente defectos cardíacos, en comparación con los hijos de madres a las que se les recetó penicilina.

Los investigadores afirman que estos hallazgos muestran que los macrólidos deben usarse con precaución durante el embarazo y, si es posible, se deben recetar antibióticos alternativos hasta que haya más investigaciones disponibles.

Los macrólidos (que incluyen eritromicina, claritromicina y azitromicina) son ampliamente utilizados para tratar infecciones bacterianas comunes. A menudo se usan como alternativas para pacientes con alergia a la penicilina.

Estudios anteriores sugieren evidencia de resultados adversos raros pero graves del uso de macrólidos, especialmente para los niños no nacidos. Los resultados adversos pueden estar asociados con el potencial proarrítmico (problemas del ritmo cardíaco) de los macrólidos.

Para abordar estas dudas, un equipo de investigadores del University College London (Reino Unido), se propuso evaluar la asociación entre los antibióticos macrólidos prescritos durante el embarazo y las malformaciones mayores, así como cuatro trastornos del desarrollo neurológico (parálisis cerebral, epilepsia, TDAH y trastorno del espectro autista) en niños.

Analizaron datos de 104.05 niños nacidos en el Reino Unido de 1990 a 2016 con una mediana de seguimiento de 5,8 años después del nacimiento. Otros 82.14 niños cuyas madres recibieron macrólidos o penicilinas antes del embarazo, y 53.35 niños que eran hermanos de niños en el grupo de estudio actuaron como cohortes de control negativo.

Se registraron malformaciones importantes en 186 de 8.32 niños cuyas madres recibieron macrólidos en cualquier momento durante el embarazo y 1.66 de 95.73 niños cuyas madres recibieron penicilinas durante el embarazo.

Después de tener en cuenta los factores potencialmente influyentes, los investigadores encontraron que la prescripción de macrólidos durante los primeros tres meses (el primer trimestre) del embarazo se asoció con un mayor riesgo de cualquier malformación importante en comparación con la penicilina (28 frente a 18 por 1000) y específicamente malformaciones cardiovasculares (11 frente 7 a 1000). El aumento de los riesgos no se observó en los hijos de madres cuyos macrólidos se prescribieron durante el segundo y tercer trimestre.

La prescripción de macrólidos en cualquier trimestre también se asoció a un riesgo ligeramente mayor de malformaciones genitales (5 frente a 3 por 1000). No se encontraron asociaciones estadísticamente significativas para otras malformaciones específicas del sistema o para ninguno de los cuatro trastornos del desarrollo neurológico.

"Estos hallazgos muestran que los macrólidos deben usarse con precaución durante el embarazo y, si es posible, se deben recetar antibióticos alternativos hasta que haya más investigación disponible".

 

(*) Especialista en Ginecología y Obstetricia.

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