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Maternidad subrogada o vientre de alquiler (II)

Maternidad subrogada o vientre de alquiler (II)
  08/07/2019

Dr. MARIANO MARTÍN-LOECHES DE LA LASTRA (*)

Es difícil hacer una estimación, pero nos encontramos con que las causas médicas reales no parecen ser muchas, ni aportar por ellas mismas un problema de primera magnitud dentro de lo que es el contexto médico. Respetando por supuesto, y vuelvo a incidir en ello, que para las parejas que lo afrontan sea su mayor problema superar el reto.

            ¿Por qué tanto alboroto entonces? Pues porque nos falta analizar las causas sociales que son las que aportan, sin duda alguna, una mayor entidad al tema.

            Se trata principalmente de los casos en los que existe una incapacidad biológica que impide el embarazo, es decir, las parejas homosexuales masculinas y los hombres solteros. La gestación subrogada es una de las opciones que permiten estos nuevos modelos de familia.

            Técnica. El otro aspecto a tratar desde el punto de vista ginecológico es el de la técnica para la consecución del embarazo. Hay aquí que distinguir la paternidad genética (quienes aportan los gametos, espermatozoide y embrión) de la paternidad biológica.

            Hay muchas situaciones:

            1) La receptora sólo aporta el útero.

            a) Ambos gametos son aportados por los padres adoptivos que son varón y mujer. En este caso se realiza una fertilización in vitro, se obtiene embrión de los padres y se transfiere. Serían los supuestos descritos en los que la mujer tiene al menos un ovario capaz de dar ovocitos, pero no útero.

            b) La pareja aporta el embrión pero uno de los gametos proviene de donante y el otro de los padres adoptivos. Igualmente se realiza una fertilización in vitro con los gametos aportados y se transfiere a la madre receptora el embrión.

            c) Los gametos por problemas genéticos proceden de donante. Se realiza una fertilización in vitro y se transfiere embrión conseguido de donante. En este supuesto el embrión también podría venir de una descongelación de embriones donados.

            2) La receptora contribuye con útero y ovocitos.

            El varón de la pareja receptora o uno de los varones homosexuales tiene espermatozoides válidos. En este caso, paradójicamente la técnica es más simple. Bastaría con una inseminación intrauterina. Por la ecografía el ginecólogo se asegura que la mujer receptora va a ovular; si ello no fuera así, induciría la ovulación y el día que se expulsa el ovocito del ovario se deposita el semen del varón de la pareja, previamente capacitado, en el interior del útero. Con todo para evitar la contribución genética de la madre sustituidora, suelen utilizarse ovocitos de otra donante realizando también una fertilización in vitro.

(*) Especialista en Ginecología y Obstetricia.

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