Pasos para bajar la tensión arterial

Pasos para bajar la tensión arterial
  04/02/2019

INÉS ROIG (*)

La hipertensión arterial (HTA) se define como una presión arterial sistólica (PAS) mayor o igual a 140 mmHg o una presión arterial diastólica (PAD) mayor o igual a 90 mmHg, mientras que cifras de PAS y PAD menores de 130/85 mmHg se consideran valores de presión normales.

            Cuanto más alta es la presión arterial, mayor es la probabilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares. De igual modo, mantener las cifras de presión por debajo de los valores mencionados reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones.

 

Riesgo de la presión arterial alta y por qué es necesario bajarla.

            La hipertensión arterial es la enfermedad crónica más frecuente en España. A modo de resumen, la tensión arterial elevada produce daño en las propias arterias y en los órganos a los que llega la sangre con presión elevada: aneurisma aórtico, insuficiencia cardiaca, ictus e insuficiencia renal entre otros. Algunas de estas alteraciones son prevenibles e incluso reversibles con tratamiento temprano de la hipertensión.

 

¿Qué pasos se pueden dar para lograr reducir la presión arterial?

            La piedra angular para prevenir la hipertensión arterial o reducir las cifras de presión -cuando ya se ha diagnosticado la HTA- es cambiar a un estilo de vida saludable, que incluye restringir la ingesta de sal, moderar el consumo de alcohol, reducir el contenido de grasas saturadas y colesterol y aumentar la ingesta de hortalizas, productos lácteos desnatados, fibra dietética y soluble, cereales integrales y proteínas de origen vegetal. En suma, adoptar la llamada dieta mediterránea.

            Este estilo de vida saludable incluye igualmente la reducción de peso, el abandono estricto del tabaquismo y el ejercicio físico regular.

 

De estos pasos, ¿cuáles son los que más cuestan a los pacientes?

            Ninguno de ellos es sencillo, en especial cuando durante muchos años se han ejercitado hábitos contrarios. Sin embargo, tanto reducir el consumo de sal como acostumbrarse a la dieta mediterránea o practicar ejercicio físico de manera regular suelen ser metas accesibles. Mucho más difícil es la reducción de peso y dejar de fumar.

            Desde que se inicia una dieta saludable hasta que se puede constatar de forma significativa una pérdida de peso, han de pasar varias semanas y una paciencia y constancia que los pacientes no suelen tener, si no se les previene.

            El tratamiento tiene dos vertientes: modificación del estilo de vida y fármacos. En la mayoría de los casos son necesarias las dos.

(*) Farmacia Las Marinas.