El colapso del turismo en la costa blanca (I)

El colapso del turismo en la costa blanca (I)
  16/07/2020
JESÚS MIGUEL GONZÁLEZ LANÁQUERA

Hace tiempo descubrí en internet un interesante y seguramente poco conocido reportaje en color de la Filmoteca Española producido en el año 1958 y titulado COSTA BLANCA. A lo largo de poco más de diez minutos de duración, dos jóvenes francesas (aunque interpretadas por dos actrices españolas) recorren el litoral alicantino haciendo turismo a bordo de uno de los automóviles utilitarios más comunes en la época, un Renault 4-4. El guionista, también español, comete algunos errores de bulto -o a mí me lo parecen-, y entre otras cosas escuchamos a la narradora decir que Dénia guarda restos de celtas y romanos, y que en su puerto desembarcó Cervantes después de ser liberado de su cautiverio en Orán. Corríjanme si me equivoco, pero tengo entendido que los celtas jamás llegaron a estas tierras, o por lo menos no dejaron en ellas la menor huella, y desde luego Cervantes estuvo cautivo en Argel, no en Orán. Pero en todo caso esto es lo de menos, porque el reportaje, muy sugerente y edulcorado, nos muestra una Costa Blanca recién bautizada con ese nombre (cuyo origen procede de un eslogan publicitario de la compañía aérea británica British Airways para promocionar sus vuelos entre Londres y València en 1957), y todavía casi paradisíaca y virgen, sin asomo de pretenciosos rascacielos, urbanizaciones monstruosas, ostentosos campos de golf, hoteles desmesurados y otras tantas aberraciones que no tardando mucho traería consigo el desarrollismo turístico de los años 60.
Sin embargo, este reportaje de marcado carácter sentimental, e incluso bucólico, parece llevar implícito el mensaje subliminal de que esa Costa Blanca paradisíaca y virginal, con sus pintorescos pueblecitos de pescadores, sus fértiles huertos y luminosas montañas, no iba a tardar mucho tiempo en desaparecer para transformarse en una tierra muy diferente y mucho menos entrañable. El viaje de esas dos muchachas francesas impostadas es también un simulacro de aviso para navegantes en el que se advierte del fin de una época que ahora se nos puede antojar maravillosa, y que tal vez no lo fue tanto. Pero lo cierto es que desde la perspectiva actual, sesenta años después, el reportaje suscita más enojo que nostalgia, y en efecto son el enojo y la frustración las reacciones predominantes entre la mayoría de los espectadores, que consideran que cualquier tiempo pasado fue mejor y que nuestro país ha venido siendo arrasado y saqueado sistemáticamente desde entonces hasta hoy a manos de los mejores postores, esto es, los especuladores inmobiliarios, los empresarios de la construcción y los políticos corruptos, todos ellos ávidos de dinero fácil y rápido. Y no les falta cierta razón a quienes de forma primaria esgrimen con mayor o menor pasión y enojo estos argumentos, sin pararse a interpretar las razones complejas que dieron lugar al fenómeno del turismo en España y todas las transformaciones traumáticas que, para bien o para mal, terminaría provocando y que le acercan hoy cada vez más a su colapso definitivo.
Durante siete semanas y a través de otros tantos artículos publicados en este periódico entre febrero y marzo de 2018, bajo el título “Ibiza, Benidorm, Torremolinos: los pilares de una nación” (y pido disculpas por auto citarme), traté de analizar las causas y consecuencias del fenómeno desarrollista del turismo en España en la década de los sesenta y posteriores. Una conclusión también primaria sobre el asunto para responder a quienes se enojan y se sublevan después de ver el reportaje COSTA BLANCA (he respondido a muchos, hasta que me he cansado), es la de que España era un país agrario y subdesarrollado que necesitaba ingentes cantidades de divisas para prosperar, y esas divisas solo podían provenir del turismo internacional, porque ni siquiera las que provenían de los millones de emigrantes nacionales expatriados laboralmente en Europa eran suficientes. Y entonces llegó el turismo, arrasó con todo, y el país prosperó. Hubo que pagar el alto precio de perder esos bucólicos paisajes mediterráneos que recorren en su coche la pareja de señoritas francesas de ficción. Pueden verlo copiando en su navegador el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=RVuKFwc9Alg
(Continuará)

 

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